¿Y si jugamos para ‘Lucho’ prescindiendo de James?

Por: Paolo Arenas
Colombia consiguió un nuevo fracaso en el Mundial FIFA 2026. Y es fracaso porque el ciclo de 4 años finaliza y, a la hora de hacer balance, el objetivo no fue conseguido.
A la hora de mirar las razones, para mí hay una que es la principal: La carencia de un plan ‘B’ por parte del técnico Néstor Lorenzo, quien está “casado” con un sistema táctico extinto entre las grandes selecciones y clubes del mundo.
El entrenador siempre contó con James Rodríguez, sin importar si estaba en mal nivel futbolístico o físico. Y ese fue un grave problema, porque Lorenzo siempre estructuró el equipo en consideración de la mejor versión del ‘10’, algo que hace años no vemos.
Este plan del técnico, que era más una expectativa irreal que algo con sentido común, se basaba en que el ex-Real Madrid partiera desde la derecha y se moviera con total libertad en el frente de ataque, buscando que su capacidad apareciera en zona de influencia.
Pero claro, el resultado fue un James nunca asociativo, ni filtrador de pases, ni rematador. Simplemente se alejaba del área y tocaba en corto porque no le daba para más. Por si fuese poco, directamente no existía cuando el equipo no tenía el balón.
A la hora de defender, Rodríguez nunca presionaba alto, nunca se ubicaba entre líneas de pases o retrocedía la línea del balón. Básicamente deambulaba y el equipo debía encontrar la manera de defender con uno menos, por lo que otros jugadores como ‘Lucho’ y ‘Arias’ se desgastaban a un ritmo más rápido.
Y no quiero defender el Mundial de Luis Díaz, el cual fue malo porque no tuvo capacidad individual, sino incapacidad individual. Le costó ganar un mano a mano y eso lo llevó a no ser determinante como en Bayern Munich.
Ahora: ¿Es descabellado pensar en que se le pueden dar herramientas para no depender de un buen día suyo y facilitarle el trabajo a nuestro verdadero mejor jugador?
Para eso habrá que crear un equipo que recueste el juego sobre la izquierda. Con un lateral zurdo que pase al costado de Díaz y se pueda generar un desequilibrio 2 contra 1 ante el lateral rival, un interior que pise el área y sea una opción de pase más, un ‘9’ que fije centrales y un sistema que busque desequilibrio numérico, donde el ex-Liverpool no quede en una posición de 50-50 ante un defensor, sino con mejores opciones.
Es viable, claro, pero James no encaja porque deben estar todos comprometidos en ataque y defensa. Además se requiere un técnico dispuesto a dejar de lado su idea del ‘10’ y pensar en generar desequilibrio cualitativo, como lo hacen otros entrenadores con Mbappé, Messi, Yamal, Vinicius, etc. Son buenos y el ecosistema del equipo los hace mejores, potenciando virtudes y tapando defectos.
Entonces vuelvo a preguntar: ¿Y si jugamos para ‘Lucho’ prescindiendo de James? Yo lo haría, porque ya probamos lo otro y fracasó.


