Continuidad y transformación: el verdadero reto de Néstor Lorenzo

Stake - 02:51:15 PM 30/07/2026 - 04:59:00 AM 30/07/2027
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Por: Liche Durán

La eliminación de Colombia en los octavos de final del Mundial de 2026, tras caer por penales frente a Suiza, volvió a abrir un debate que parecía inevitable: la continuidad de Néstor Lorenzo. Aunque la Federación Colombiana de Fútbol ya renovó su contrato y decidió darle continuidad al proyecto rumbo a las Eliminatorias para el Mundial de 2030, el resultado en Norteamérica obliga a mirar el proceso con una dosis importante de autocrítica.


Sería injusto desconocer lo que Lorenzo logró desde su llegada. Tomó una Selección golpeada por la ausencia en Qatar 2022, recuperó la confianza del grupo, consolidó una idea de juego reconocible y devolvió a Colombia al escenario mundialista, además de llegar a una final de Copa América que, si bien se perdió, es una instancia que la Selección llevaba sin pisar desde 2001.


Durante buena parte de su ciclo el equipo mostró orden, competitividad y una identidad que volvió a conectar a la afición con la Selección.


Sin embargo, el fútbol de selecciones siempre termina siendo evaluado en los momentos de máxima exigencia. El Mundial representaba la gran prueba para este proyecto y Colombia volvió a quedarse en una instancia que sabe a poco para el talento de su plantilla. Más allá de que la eliminación llegará desde el punto penal, el equipo dejó la sensación de no encontrar respuestas cuando el torneo exigía un salto competitivo, tanto desde lo futbolístico como desde la dirección técnica.


También es válido preguntarse si el proceso alcanzó un punto de estancamiento. Con el paso de los partidos, la Selección pareció perder capacidad de sorpresa, le costó ofrecer variantes tácticas y en varios encuentros importantes repitió errores que nunca terminaron de corregirse. Esa sensación de haber tocado un techo es, quizás, la mayor preocupación de cara al futuro.


La renovación de Lorenzo ya es un hecho y el debate dejó de ser si continúa o no. Ahora la verdadera discusión pasa por las condiciones de esa continuidad. El entrenador tendrá la responsabilidad de demostrar que este ciclo todavía tiene margen de crecimiento y que la eliminación en octavos fue un accidente, no el reflejo del límite de su proyecto. Las próximas Eliminatorias serán el escenario donde deberá ofrecer esas respuestas.


Porque, al final, clasificar al Mundial de 2030 no debería ser el único parámetro para evaluar su gestión. Colombia necesita recuperar la ambición de competir de igual a igual con las mejores selecciones del mundo y de trascender en las fases definitivas. Lorenzo ya demostró que podía reconstruir el equipo; ahora le corresponde probar que también puede hacerlo evolucionar. De lo contrario, su renovación terminará siendo recordada como una apuesta por la continuidad cuando el proyecto pedía una transformación.


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