Aeropuerto

Stake - 01:55:22 PM 19/05/2026 - 04:59:00 AM 27/05/2028
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Por: Julián Capera

Hay pasajeros con tiquete confirmado, otros sentados frente a la puerta esperando un milagro y unos cuantos más caminando con cara de “por si acaso”. Por eso está bien publicar las listas preliminares. Porque ordenan el caos, le ponen puertas de embarque a la especulación y reducen un poco esa tradición tan nuestra de convertir cada rumor en noticia de última hora. Además, tampoco es que Néstor Lorenzo haya descubierto América. Otras selecciones grandes del mundo hacen exactamente lo mismo. El problema acá no era mostrar la lista o esconderla. El problema es que, hiciera lo que hiciera, igual le iban a pegar.


Si la sacaba, porque entonces está “inflando jugadores”, “dando contentillo” o ayudándole al representante de turno a subirle el precio a algún suplente exótico de liga lejana. Y si no la saca, porque entonces sigue siendo “el más misterioso de todos”, el técnico que administra secretos como si entrenara una sociedad masónica y no una selección de fútbol. Lorenzo ya entendió hace rato que en Colombia la convocatoria perfecta no existe: es como el unicornio o el VAR rápido. Todo el mundo habla de ella, pero nadie la ha visto.


En medio de todo eso, el reclamo de Roger Martínez sí deja un debate válido. Porque quizá no estaba para ser titular en el Mundial, ni para entrar fijo en los 26 definitivos, pero quizá sí tiene argumentos para colarse al menos en los 55 preliminares. Sobre todo en una larga lista, que justamente existe para abrir la puerta a distintos escenarios físicos, tácticos o futbolísticos. Algo parecido pasa con Hugo Rodallega. A esta altura, Rodallega es como esos viajeros veteranos que conocen todos los atajos del aeropuerto mientras los más jóvenes todavía están buscando la sala de abordaje. Tal vez no alcanzaba para el vuelo final, pero sí daba la sensación de merecer al menos un asiento en la zona de espera.


Y después está el regreso de Jhon Jáder Durán, que parece menos un premio y más una oportunidad de reencauzarse. Porque en el fútbol moderno el talento abre puertas, pero el carácter decide cuánto duran abiertas. Durán sigue teniendo condiciones de delantero distinto, de esos que rompen partidos con una sola jugada, aunque últimamente también parece empeñado en romper la paciencia de todo el mundo. Esta convocatoria preliminar funciona un poco como esos llamados de última hora en el altavoz del aeropuerto: “último aviso antes de cerrar la puerta”.


El nombre que inevitablemente partió el país en dos fue el de Sebastián Villa. Desde lo futbolístico, pocos discuten que tiene desequilibrio, velocidad y características difíciles de encontrar en el mercado colombiano. El problema es que alrededor suyo sigue flotando la sombra pesada de los fallos y denuncias por violencia doméstica. Y ahí el debate deja de ser solo deportivo. Porque convocarlo no es únicamente llamar a un extremo que encara y rompe líneas; también implica convivir con todo el ruido simbólico y ético que trae su nombre. En Colombia, Villa termina siendo una especie de equipaje incómodo: nadie deja de verlo, aunque algunos prefieran mirar para otro lado.


De todos modos, cuando baje la espuma de las redes, probablemente los 26 finales tengan pocas sorpresas. La base de Lorenzo parece escrita hace tiempo con tinta indeleble. Las listas preliminares son eso: un gran aeropuerto antes del despegue. Mucha gente caminando, algunos haciendo fila con esperanza, otros mirando de lejos el avión… pero casi todos saben ya quiénes tienen tiquete confirmado en primera clase. Y como pasa en cada Mundial, mientras unos discuten la lista y otros pelean por un asiento, millones terminan haciendo exactamente lo mismo: apostando a lo que creen que va a pasar. Porque en el fútbol, como en las terminales aéreas, siempre hay alguien convencido de que puede anticipar el destino antes de que el avión siquiera despegue. Ahí también juega Stake Colombia, con las mejores cuotas para el Campeonato del Mundo.

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